¿QUÉ ES PUERTA DE CRON?

PRÓXIMO EVENTO UNIVERSO DEL JUEGO REGLAS
 
 
 
 
 
Capítulo I
 

  • Hace unas semanas recibí una llamada de mi padre, era una de esas llamadas que a veces imaginamos con dolor y tristeza en nuestra mente y preferimos no aceptar, pero que irremediablemente tarde o temprano llega. Mi abuelo por parte de padre, la persona con la que más afinidad tenía en mi familia, había muerto tras un período de enfermedad a los 89 años. Aunque él era periodista como yo, ambos compartíamos una gran pasión por la arqueología insólita. Él fue quien desde muy pequeño me habló sobre leyendas, extraños hallazgos y milenarias civilizaciones como la Atlántida, las líneas de Nazca, las pirámides egipcias y aztecas, los templos minoicas… Me encantaba visitarle en su despacho de la Gran Vía madrileña para que me contase acerca de sus investigaciones las cuales realizaba por puro placer, ya que el trabajo del que vivía caminaba por otros derroteros muy diferentes.

    Fue por esto que no me extrañó cuando en su testamento se me nombraba heredero, de entre algunas otras cosas, todos sus documentos fruto de una vida de investigaciones, sus libros y algunas estatuillas íberas que había ido encontrando en diferentes puntos de la península. Lo que sí llamó poderosamente mi atención fue la llave que según el letrado encargado de leer el testamento, me había cedido mi abuelo. Según el abogado, la llave pertenecía a una caja de seguridad en un conocido banco español.

    Al día siguiente, ansioso por conocer qué podría haber guardado mi abuelo con tanto recelo, me dirigí a la sucursal bancaria donde se encontraba mi recién adquirida caja de seguridad. Al abrirla lo primero que encontré fue un viejo cuaderno azul, tenía la cubierta tan desvencijada que no se atinaba a leer qué había escrito en ella. Al abrir el cuaderno, las hojas aparecieron amarillentas y arrugadas por el paso del tiempo. La caligrafía de mi abuelo inundaba con párrafos densos y múltiples anotaciones aquellas desgastadas páginas. Cerré el cuaderno cuando mi mirada se fijó en una bolsa de cuero negro atada con un cordel dorado. Al abrirla quedé estupefacto con su contenido.

    En mi vida había visto algo como lo que encontré en el interior de aquella bolsa. Era una misteriosa estatuilla de un grotesco ser humanoide agazapado, extremadamente alto y delgado, famélico diría yo, sus brazos eran anormalmente largos de manera que si estuviese erguido las manos llegarían fácilmente hasta las rodillas. Su cabeza, larga y abombada hacia la espalda, estaba coronada con lo que parecía una ancha cornamenta. Igualmente inquietantes eran los símbolos grabados en el capitel que sostenía a la figura. Aunque no sabía nada acerca de aquel objeto, algo muy profundo en mi interior me decía que aquello era lo más antiguo de todo, lo primero, algo para lo que el ser humano moderno había perdido cualquier capacidad de entendimiento.

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  • Muy extraño era también el metal con el que estaba fabricada. Saltaba a la vista que no era oro ni plata, mi madre es aficionada a las joyas y uno va cogiendo cierta escuela cuando has pasado varias celebraciones regalando la tan socorrida salida de la joyería. Además, el material era demasiado ligero para el peso que a mi juicio debería tener, me pareció más ligero y brillante incluso que el aluminio.

    En cuanto a las inscripciones del capitel, uno de los laterales presentaba un alfabeto que parecía ser escritura íbera, mi abuelo me había mostrado varios de esos símbolos hacía tiempo, era el sistema de escritura que utilizaban los antiguos íberos, los pueblos indígenas de la península ibérica. Según tenía entendido no había nadie en el mundo capaz de descifrar al completo dicha escritura. El otro lateral estaba grabado con símbolos que no había visto jamás.

    Ya en mi despacho, horas de lectura a aquellos apuntes me revelaron que se entremezclaban las investigaciones de dos autores, por un lado las pesquisas realizadas por mi abuelo y por otro las realizadas por su abuelo, mi tatarabuelo, a mediados del siglo XIX. Era cuanto menos inquietante, en mis manos disponía de una investigación que parecía haber pasado de generación en generación en mi familia desde hacía más de 150 años. La historia que allí se contaba trataba sobre un pueblo desaparecido de la provincia de Madrid y su relación con un lugar mítico llamado Cron Oblok.

    Al parecer, durante los años de la guerra de la independencia con Francia, un campesino de la villa había encontrado fortuitamente una insólita estatuilla en su sembrado mientras araba. Por las descripciones que aportaban ambos autores en los manuscritos, dicha figurilla tenía una gran similitud con la que, por decisión de mi abuelo, ahora yo custodiaba. El campesino, pensando que aquel extraño objeto pudiera tener algún valor económico decidió venderlo a un adinerado comerciante conocido por su afición a la arqueología. Éste, no dudó un momento en hacerse con tan magnífica pieza al percatarse de los misteriosos símbolos grabados en ella.

    Aquí aparecían algunos párrafos confusos en los cuales mi tatarabuelo contaba que desde esa misma noche, algunos vecinos del pueblo comenzaron a tener extraños sueños sobre un lugar en lo más hondo de la Tierra que era gobernado por un ser del que sólo atinaban a vislumbrar su sombra. A juzgar por su proyección, se trataba de un tenebroso ser antropomorfo, cuyos largos brazos llegaban prácticamente a sus pies, con una cabeza estrecha y larga flanqueada por dos protuberancias que parecían cuernos. Lógicamente interpretaron esa criatura como Satanás hablándoles desde los confines del infierno.


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  • En el Madrid de la época corría el rumor sobre la existencia de una logia masónica que por motivos desconocidos había degradado en un culto a dioses antiguos, dioses que según ellos sí escuchaban las plegarias de sus fieles y tenían un poder que ningún mortal podría imaginar, dioses más antiguos que lo más antiguo de este mundo, dioses que exigían sangre como moneda de pago a sus favores. Dicho grupo esotérico se llamaba a sí mismo La Facción, del cual el comerciante que habia adquirido la estatuilla era un miembro de alto rango. Era uno de los muchos investigadores que el culto tenía dispersos por Europa y Oriente Medio con el fin de localizar antiguos artefactos, figurillas, libros…que arrogasen luz sobre sus dioses, a los que ellos llamaban los Originarios, unos seres que, según el culto, llegaron a la Tierra millones de años antes de que los primates se irguiesen, iniciando así la cadena evolutiva humana.

    Después de esto aparecen varias hojas arrancadas... El relato continua cuando mi tatarabuelo se entrevista con el párroco local años después de que el pueblo desapareciera por completo. Parece ser que la localidad estaba pasando por uno de sus peores momentos desde su fundación. Una gran sequía azotaba la comarca trayendo consigo largos periodos de hambruna y enfermedad. Además los soldados franceses destacados allí comandados por un tal Le Brun no facilitaban las cosas. Poco después del hallazgo de la estatuilla, comezaron a verse por el pueblo unos individuos que vestían unas especies de sotanas y que se revelaron como seguidores de un antiguo credo que sacaría al pueblo de la miseria en la que se encontraba sumido. Al principio la mayoría de la población, cristianos fieles, se mostró reticente a aceptar tales creencias, aunque a muchos de ellos, que se les presentaba la difícil encrucijada de elegir entre sus creencias o su supervivencia, comenzaron a decantarse por la segunda opción conforme iban viendo como sus familias morían de hambre.

    Los tiempos que siguieron fueron en adelante conocidos por los habitantes del pueblo como los días oscuros, un tiempo en el que La Facción, con la ayuda de unas horripilantes criaturas, los b ´Obloks, gobernaban con mano de hierro la comarca, expandiendo paulatinamente su poder y aniquilando a aquellos que no estaban en línea con sus intereses. Se decía que el grupo esotérico obtenía su poder y su séquito de abominaciones, provenientes de Cron Oblok, a través de un pacto de sangre con un Originario llamado Kalima, con el que consiguieron contactar gracias a la estatuilla desenterrada.

    Al leer esto no pude evitar soltar el cuaderno para coger la estatuilla y examinarla más de cerca. Si tenía símbolos íberos significaba que esta cultura tuvo algún contacto con ese Kalima. Además, esos extraños dibujos grabados en el capitel de lo que parecen minotauros o espantosos hombres-toro… ¿Es posible que el culto milenario al toro que practicaban los íberos tenga algo que ver con el culto que estos pueblos procesaban a Kalima?

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  • Parece ser que varias culturas primitivas tuvieron un contacto directo con este dios. Según sus creencias, Kalima gobernaba un inframundo bajo la superficie de la Tierra al que se referían como Cron Oblok. Estas tribus solicitaban ayuda a Kalima en sus contiendas bélicas, para lo que se debían producir una cantidad de sacrificios humanos como pago de sangre. Era entonces cuando se abria la Puerta de Cron Oblok, y las legiones de las sombras, los b´Obloks y los condenados tomaban la superficie para exterminar al enemigo. El influjo de este submundo era tan fuerte sobre la superficie, que cuando se abría la puerta, incluso los muertos cobraban vida y se levantaban de sus tumbas para unirse al ejército de la muerte de Kalima.

    Meses después de que La Facción tomase el control del pueblo, sus habitantes se encontraban divididos en dos bandos, por un lado los acérrimos seguidores del nuevo credo, cuyo número iba aumentado rápidamente debido a que, los que aceptaban al nuevo dios y se unían a La Facción, veían a sus campos dar cosechas como no se habían visto antes, el ganado crecía sano y fuerte y el invasor francés misteriosamente desapareció. En contrapartida, estaban aquellos que no habían renunciado a su fe católica y que no podían sentir más que repugnancia ante los sacrificios humanos ofrecidos a Kalima a cambio de protección.

    La última noche de aquellos días oscuros, uno de los bandos se levantó en armas contra el otro, no está muy claro si fue La Facción o los fieles a Cristo, de alguna forma el bando formado por estos últimos, logró enviar a las criaturas que servían a La Facción de vuelta al interior de la Tierra. Tras esto se presenta el punto más confuso del escrito: A la vez que todo aquel imperio de la maldad era confinado de vuelta a su santuario subterráneo, el pueblo entero, incluyendo sus edificaciones, sus calles y las gentes que en ese momento estaban allí, eran arrastrados irremediablemente hacia el interior del subsuelo.

    En las últimas hojas del cuaderno, una serie de cábalas matemáticas tomando como base la estrella de Sirio. Debajo, una tabla con una serie de datos expresados en dos columnas, una con coordenadas geográficas y en otra un conjunto de fechas. Tras investigar con un GPS, descubrí que todos los puntos de aquella columna correspondían a localizaciones de la Península Ibérica. La última posición geográfica de aquella tabla corresponde a las afueras de una pequeña población de la comunidad de Madrid. Es como si mi abuelo estuviese intentando predecir cuándo y dónde volvería Kalima a hacer acopio de su poder para abrir de nuevo la Puerta de Cron Oblok. No hay duda, mi abuelo quería que fuese a investigar. Intuyendo que por su edad y su enfermedad moriría antes de dicha fecha me dejó en herencia su investigación, sabiendo que no podría resistirme a tal historia.

         Y no se equivocaba…Porque sin duda allí estaré.

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